Nuestra historia comenzó suavemente, casi en silencio, mucho antes de que entendiéramos lo que el destino estaba haciendo con nosotros. Nos cruzamos de niños en la iglesia, allá por el 2007, cuando la dulce abuelita de Adrián, Presentación, se hizo amiga de Marisol después de sus clases. A través de ella, nuestras familias quedaron unidas de la manera más sencilla: cada domingo, durante más de diez años, intercambiábamos sonrisas, apretones de mano y calidez después de la misa. No lo sabíamos entonces, pero esos pequeños momentos fueron las primeras páginas de nuestra historia de amor. Años después, en el 2015, la vida volvió a reunirlos de una manera diferente. Marisol envió a Adrián una solicitud en Instagram, y él la agregó en Snapchat. Lo que comenzó como pequeñas conversaciones abrió la puerta a algo más profundo. Unas semanas después, Adrián invitó a Marisol a salir en Atlanta. Cenaron en lo que se convertiría en su restaurante favorito, y el universo debía estar de buen humor esa noche, porque un grupo de chicas de una despedida de soltera, un poco borrachas, les regaló boletos para la rueda de la fortuna. Subieron al cielo, en rueda de la fortuna, de Atlanta riendo, sin darse cuenta de que estaban entrando juntos en un nuevo capítulo. Después de un mes de hablar todos los días y buscar cualquier excusa para verse, oficializaron su relación el 2 de Mayo de 2015. Desde ese momento crecieron lado a lado, de corazón a corazón: siete años aprendiendo el uno del otro, amándose, convirtiéndose en mejores amigos y descubriendo lo que es el amor verdadero, profundo y del alma. Luego llegó un día nublado pero perfecto en la playa, el 22 de mayo del 2022. Adrián le pidió a Marisol que fuera su esposa, y su corazón no dudó ni un segundo , ella dijo que sí. Celebraron su primera boda el 19 de agosto del 2023, y celebrarán nuevamente en el 2026, porque su amor siempre ha sido de esos que merecen más de una celebración, un amor escrito en capítulos, estaciones y para siempre. Y ahora, con el corazón lleno, se sienten honrados de anunciar su boda católica, celebrada con la bendición y guía de Dios.
Our story began softly, almost quietly, long before we ever understood what fate was doing with us. We crossed paths as kids in church, back in 2007, when Adrian’s sweet grandma, Presentación, became friends with Marisol after her church school classes. Through her, our families were tied together in the simplest way: every Sunday, for more than ten years, we exchanged smiles, handshakes, and warmth after Mass. We didn’t know it then, but those small moments were the first pages of our love story. Years later, in 2015, life gently brought us back to each other. Marisol sent Adrian a request on Instagram, he added her on Snapchat, and what started as small conversations slowly opened the door to something deeper. A few weeks later, he asked her out to a date in Atlanta. They had dinner at what would become their favorite restaurant, and the universe must’ve been in a playful mood that night, because a group of drunk bachelorette girls handed us free Ferris wheel tickets. We went up into the ATL sky laughing, not realizing we were stepping into a new chapter together. After a month of talking every day and finding any excuse to see one another, we made it official on May 2, 2015. From that moment on, we grew side by side, heart to heart. Seven years of learning each other, loving each other, becoming best friends, and discovering what real, soul-deep love feels like. Then came a cloudy, perfect day at the beach on May 22, 2022. Adrian asked Marisol to be his wife, and her heart didn’t hesitate for even a second. She said yes! We celebrated our first wedding on August 19, 2023, and we’ll celebrate again in 2026 because our love has always been the kind that deserves more than one celebration, a love written in chapters, seasons, and forever. And now, with full hearts, we are honored to announce our Catholic wedding, celebrated with God’s blessing and guidance.