Loading
Loading
Loading
Loading
Loading
Loading
leavesleavesleavesleaves

Camilo Caicedo

&

Maria Alejandra Rodriguez

June 26, 2026

Atlanta, GA

Eclesiastés 4:12/ Spanish

Uno solo puede ser vencido, pero dos pueden resistir. ¡La cuerda de tres hilos no se rompe fácilmente!

Dios ha ido preparando nuestros corazones de una manera muy especial a lo largo de estos últimos años, guiándonos con amor hacia este encuentro tan anhelado. Gracias al camino recorrido y a nuestro crecimiento personal, pudimos conocernos desde la amistad, con libertad, transparencia y sin ninguna presión. Fue un tiempo valioso donde cultivamos una relación genuina, basada en el respeto y en el conocimiento mutuo. Aunque María pensaba que todo quedaría en una hermosa amistad, Camilo, con paciencia, dedicación y atención a cada detalle, fue ganándose poco a poco su corazón. Desde la primera semana de conocerse, Camilo supo con certeza que quería compartir su vida con María. Iniciamos nuestro noviazgo con la firme convicción de poner a Dios en el centro, y hemos podido experimentar su guía en cada paso que damos. A lo largo del camino, Él nos ha ido confirmando nuestra vocación al matrimonio, dándonos la gracia de comprender la profundidad y belleza de este sacramento. Once meses después, llegó la propuesta, y hoy vivimos con alegría e ilusión esta nueva etapa. Nos sentimos profundamente bendecidos de poder compartir este momento tan significativo con quienes han sido parte de nuestra historia y nos han acompañado, de una u otra forma, en este viaje de amor.

Ecclesiastes 4:12/ English

Though one may be overpowered, two can resist. A cord of three strands is not easily broken!

Over the past few years, God has been preparing our hearts in a very special way, lovingly guiding us toward this long‑awaited encounter. Thanks to the journey we have shared and our personal growth, we were able to get to know each other through friendship—freely, transparently, and without any pressure. It was a valuable time in which we cultivated a genuine relationship, rooted in respect and mutual understanding. Although María thought it would remain a beautiful friendship, Camilo, with patience, dedication, and attention to every detail, gradually won her heart. From the very first week they met, Camilo knew with certainty that he wanted to share his life with María. We began our courtship with the firm conviction of placing God at the center, and we have experienced His guidance in every step we take. Along the way, He has been confirming our vocation to marriage, granting us the grace to understand the depth and beauty of this sacrament. Eleven months later, the proposal came, and today we joyfully and eagerly embrace this new chapter. We feel deeply blessed to share this meaningful moment with those who have been part of our story and who, in one way or another, have accompanied us on this journey of love.