Dirky and I first met when I was 12 and he was 15, and though it was just a glance while he worked on his truck at my cousin’s, we both felt something we couldn’t explain. My cousin, though, wasn’t keen on playing matchmaker at the time! Years later, at 21 and 23, that spark reignited into a passionate relationship. It was thrilling, but we were still young and not quite ready to hold that intensity. Life took us on different paths, and for a decade, we rarely crossed paths. But fate brought us back together at my cousin’s baby shower, this time, with the maturity and calm we needed. Now, after three years of a steady, beautiful love, we’re ready to say ‘I do,’ knowing this journey, spark and all, has led us to the perfect moment to begin forever. Dirky y yo nos conocimos por primera vez cuando yo tenía 12 y él 15, y aunque fue solo una mirada mientras trabajaba en su camioneta en la casa de mi primo, ambos sentimos algo que no podíamos explicar. ¡Mi primo, eso sí, no tenía muchas ganas de hacer de cupido en ese momento! Años después, a los 21 y 23, esa chispa se reavivó en una relación apasionada. Fue emocionante, pero aún éramos jóvenes y no estábamos listos para sostener esa intensidad. La vida nos llevó por caminos distintos, y durante una década, apenas nos cruzamos. Pero el destino nos reunió en el baby shower de mi primo, esta vez, con la madurez y la calma que necesitábamos. Ahora, tras tres años de un amor estable y constante, estamos listos para decir ‘sí, acepto,’ sabiendo que este camino, chispa y todonos ha llevado al momento perfecto para empezar el "para siempre."