Fate works in mysterious (and hilarious) ways. After high school, Connor had two scholarship offers and—by sheer luck—chose the same school Breanna was attending. Without that decision, our paths might never have crossed. Like many modern love stories, we first matched on Tinder. Our first date was memorable for all the wrong reasons: Connor was so shy Breanna wasn’t sure he even liked her, and to top it off, he had to call his dad for money to pay for the date. Breanna’s dad had always warned her never to go out with someone who couldn’t fund the date… so Connor is lucky she didn’t walk out right then and there! LOL. After that, we went our separate ways. But two years later, fate stepped in again. We ended up in the same class, and when Connor got in trouble and had to sit up front next to Breanna, everything changed. We knew it wasn't just a coincidence the second time around. From that day forward, we’ve been inseparable, laughing until our cheeks hurt, going on adventures big and small, and building a life full of joy, and love. By the time we say, ‘I do,’ we’ll have shared 8 wonderful years together -proof that laughter really is the best glue. He made Breanna wait forever, but at last, they are saying 'I Do!' Our wedding is the kickoff to forever and we’re so excited to share it with you! El destino actúa de maneras misteriosas (y también bastante divertidas). Después de la secundaria, Connor recibió dos ofertas de beca y—por pura suerte—eligió la misma escuela a la que asistía Breanna. Sin esa decisión, nuestros caminos quizá nunca se habrían cruzado. Como muchas historias de amor modernas, primero hicimos match en Tinder. Nuestra primera cita fue memorable por todas las razones equivocadas: Connor estaba tan tímido que Breanna no estaba segura de que siquiera le gustara, y para rematar, tuvo que llamar a su papá para pedirle dinero y poder pagar la cita. (El papá de Breanna siempre le había dicho que nunca saliera con alguien que no pudiera pagar la cita… ¡así que Connor tuvo suerte de que ella no se fuera en ese momento!) LOL. Después de eso, cada uno siguió su camino. Pero dos años más tarde, el destino intervino de nuevo. Terminamos en la misma clase y, cuando Connor se metió en problemas y lo hicieron sentarse al frente, justo al lado de Breanna, todo cambió. Supimos que no podía ser solo una coincidencia por segunda vez. Desde ese día, hemos sido inseparables: riéndonos hasta que nos duelan las mejillas, viviendo aventuras grandes y pequeñas, y construyendo una vida llena de alegría y amor. Para cuando digamos “Sí, acepto”, habremos compartido 8 maravillosos años juntos —prueba de que la risa realmente es el mejor pegamento. Connor hizo esperar a Breanna por mucho tiempo, pero por fin, ¡van a decir “Sí, acepto”! Nuestra boda es el comienzo de nuestro “para siempre”, y estamos muy emocionados de compartirlo contigo.