Santiago y Valentina se conocieron en febrero de 2024, cuando sus caminos se cruzaron inesperadamente en una iglesia de Armenia. Lo que comenzó como una simple conversación se convirtió en una conexión especial que, con el tiempo, floreció en un amor sincero. Hoy, dos años después, siguen más enamorados que nunca, agradecidos por la historia que Dios escribió para ellos.