Para quienes no conocen todos los detalles… sí, fuimos vecinos. Durante cinco años vivimos en el mismo barrio en San Isidro, Lima, sin conocernos. 😅 La vida ya nos estaba cruzando, pero todavía no era el momento. Años después, el destino insistió. Volvimos a coincidir, esta vez en el mismo edificio en Washington, DC. Y aun así, pasaron dos años más sin cruzarnos. Ni un hola, ni un encuentro en el ascensor. Nada. 😂 Definitivamente, el universo estaba tomando su tiempo. Hasta que, finalmente, todo encajó. Nos conocimos en una fiesta latina en la capital, y desde ese día no nos volvimos a separar. Hoy vivimos en Washington, DC, y estamos inmensamente felices de celebrar nuestro amor en Tarija, Bolivia —un lugar lleno de encanto, paisajes que enamoran, viñedos, atardeceres suaves y una calidez que se siente en cada rincón. Tarija, al sur de Bolivia, es una joya escondida entre viñedos, colinas y cielos infinitos. Con una altitud de 1,850 metros sobre el nivel del mar, su clima cálido y seco crea los atardeceres más dorados del país. Conocida como la tierra del vino y de la alegría, combina lo mejor de la naturaleza con una cultura vibrante y hospitalaria. Entre guitarras, serenatas y cuecas —sí, la cueca tarijeña es un baile tradicional alegre y romántico, con raíces profundas en la cultura del sur de Bolivia— queremos compartir esta celebración con ustedes. No podríamos imaginar un mejor escenario —ni mejores personas— para este momento. Gracias por estar aquí, por acompañarnos y por ser parte de nuestra historia. 🤍