Loading
Loading
Loading
Loading
Loading
Loading
Hero Image 1Hero Image 2

Nadia Vainstein

and

Tom Snir

April 11, 2026

Mendoza, Argentina

EL MATCH MÁS DULCE

02.03.24

Nos conocimos por Hinge (app de citas) y empezamos a hablar bastante rápido. Los dos teníamos una buena sensación desde el principio. Después de unos cuantos mensajes, arreglamos para vernos en el Jardín Botánico de Sídney. Nadia llegó una hora tarde, pero le invitó una cerveza a Tom, así que todo fue perdonado 😄. Cuando nos sentamos a charlar, todo fluyó. Hablamos de todo: planes a futuro, decisiones importantes de la vida… Tom estaba por mudarse a Israel, y Nadia pensaba en volver a Argentina. En cuanto a los tiempos, no tenía mucho sentido… pero por alguna razón, funcionó. Para la tercera cita ya estábamos hablando de irnos a Israel juntos. Dos meses después, sacamos los pasajes, listos para emprender la aventura.

LA PROPUESTA CON SABOR

18.01.25 / 31.01.25

Después de convivir diez meses y mudarnos de Australia a Argentina y luego a Israel, nuestra relación no hizo más que fortalecerse. Durante un viaje a Eilat, vimos cómo interceptaban un misil en el cielo, y enseguida empezaron a sonar las sirenas. Terminamos en un refugio antibombas, temblando y bastante en shock. Cuando nos calmamos un poco, tomamos el colectivo de vuelta a Tel Aviv. En el camino, nos enteramos de que había habido un ataque terrorista justo frente a nuestro departamento. Fue mucho para procesar. En medio de ese miedo y esa incertidumbre, Tom miró a Nadia y le dijo: “No sé dónde vamos a estar ni qué nos depara el futuro, pero sí sé que quiero estar con vos.” Y ahí mismo, sin anillo pero con muchísimo amor, le propuso casamiento. Al principio, Nadia le preguntó si era una broma. Pero después, claro, dijo que sí. Al día siguiente, Tom salió corriendo a comprar un anillo. Dos semanas más tarde ya tenía un plan: volver a proponer, esta vez con el anillo escondido adentro de una empanada. Así que, en la playa al atardecer, con empanadas y un par de cervezas, Nadia encontró el anillo. Tom lo agarró, se arrodilló y volvió a pedirle casamiento. Esta vez, como corresponde. Y otra vez, ella dijo que sí.

Footer image