Stephanie y Gustavo se conocen desde niños. Fueron vecinos y amigos durante toda su vida, aunque no fue hasta aproximadamente el 2014 que comenzaron a hablar con más frecuencia —siempre dentro de una bonita amistad. Fue en el 2017, cuando la conexión se dio de forma inesperada. Un día, Gustavo le dijo a Stephanie: “Vamos a salir a beber algo, ¿qué puede pasar?” Y, luego de varias invitaciones, Stephanie finalmente dijo que sí. Desde ese primer encuentro, todo se sintió diferente. El ambiente, la energía… algo había cambiado. Empezaron a salir a escondidas, en carros separados, creyendo que nadie se daba cuenta —aunque las sospechas no tardaron en aparecer, jaja. En septiembre de ese mismo año, el huracán María impactó a Puerto Rico. Fue un momento difícil para el país, pero paradójicamente, también fue el que más fortaleció el amor entre ellos. Las familias preguntaban, ellos negaban todo porque eran amigos… pero no se separaban ni un instante. Durante el 2018, siguieron compartiendo, conociendo esa faceta que iba mucho más allá de la amistad. Las personas a su alrededor les decían: “¡Ya acepten que son novios!”, y ellos seguían diciendo que no. Hasta que el 26 de diciembre de ese año, Gustavo regresó de un viaje familiar con regalos de Navidad —su primera Navidad juntos—. Entre los obsequios había un par de sortijas que Stephanie había visto meses atrás y que Gustavo, sin decir nada, recordó. Con esas sortijas, le pidió oficialmente que fuera su novia… y así comenzó esta mágica historia de amor. Un amor genuino, aventurero, valiente. Desde entonces, han viajado a lugares hermosos, construido un hogar juntos, y adoptado a un gecko llamado Vyper y a un gatito llamado Shelby. Puede que no sea una familia convencional, pero para ellos, es perfecta. Ambos han sido el mayor apoyo del otro, y así, luego de 6 años, 3 meses y 7 días, en una noche helada en un pueblito mágico llamado Pyhä, en Laponia, Finlandia, bajo la danza de las Auroras Boreales, Gustavo le pidió a Stephanie que se casara con él. Un sueño hecho realidad. Después de muchos esfuerzos, ya tienen la fecha para sellar su amor y prometerse un para siempre. Con Dios en el centro, sus familias presentes, y rodeados de personas que la vida les regaló y que hoy también son familia, los invitamos a acompañarnos a presenciar esta promesa de amor eterno. Lo que comenzó en diciembre, se sella con una promesa llena de amor en junio… y lo más hermoso, aún está por escribirse. 🤍