Fuimos amigos, novios y también actuamos como dos desconocidos pero, hoy, luego de 17 años, decidimos dejarnos llevar por la corriente de ese rio que siempre unió dos pueblos, una chica de la Caldera con un chico de Vaqueros, dos familias diferentes pero unidos por la misma ruta, el mismo amor hacia la tierra, arraigados a las costumbres y, ahora, por nuestro amor. El mismo amor que hoy prometeremos, ante dios y las personas que amamos, cuidar para el resto de nuestras vidas.