Todo comenzó en nuestro lugar favorito: la iglesia. Sin saberlo, en medio de sonrisas y pequeños momentos, nuestro Señor Jesús empezó a entrelazar nuestros corazones con un amor nacido en Él. Lo que inició como una amistad sencilla se transformó en algo más profundo: un amor lleno de ternura, paz y propósito, reflejo del amor de Dios en nuestras vidas. En cada conversación, en cada risa y en cada oración, fuimos descubriendo que Él nos unía con un plan perfecto. Aun en medio de pruebas y distancias, nuestro amor se fortaleció, porque aprendimos que cuando El es el centro, el amor todo lo puede, todo lo sostiene y todo lo renueva. Hoy, tomados de Su mano, entendemos que nuestra historia fue escrita por Él desde el principio, y que este amor es una promesa que seguirá creciendo bajo Su gracia. Con el corazón lleno de amor y fe, queremos comenzar un hermoso hogar. Te invitamos a acompañarnos en este día tan especial.