Loading
Loading
Loading
Loading
Loading
Loading
Hero Slideshow Image 0Hero Slideshow Image 1Hero Slideshow Image 2Hero Slideshow Image 3Hero Slideshow Image 4

Samuel López

&

Ashley Ayestas

June 20, 2026

Rancho Cucamonga, CA

Our Story

We met at church, in the most unexpected and beautiful way. What started as simple conversations after service slowly turned into something deeper. Soon, we found ourselves looking for each other at youth gatherings, saving seats without saying we were, lingering a little longer after everyone else left. What began as a friendly game of 8 Ball became daily texts, late-night phone calls, and the kind of conversations that gently uncover the heart. As we shared our stories, we realized our lives had been shaped by many of the same painful seasons. There was comfort in being fully seen and still fully chosen. We recognized in each other a familiar strength, the kind that comes from trusting God when life has not been easy. In one another, we did not just find love. We found understanding. We found safety. We have stood side by side in ministry, praying over students, serving faithfully, and encouraging each other when leadership felt heavy. We have supported one another’s professional callings and celebrated every answered prayer. We have loved each other’s families as our own. Through every season, we have watched God weave our lives together with purpose. What began with a simple hello has become a covenant rooted in Christ, sustained by grace, and filled with a love we once prayed for.

Nuestra Historia

Nos conocimos en la iglesia, de la manera más inesperada y hermosa. Lo que comenzó como simples conversaciones después del servicio poco a poco se fue convirtiendo en algo más profundo. Pronto nos encontramos buscándonos en las reuniones de jóvenes, guardándonos asientos sin decirlo, quedándonos un poco más después de que todos se habían ido. Lo que empezó como un amistoso juego de 8 Ball se transformó en mensajes diarios, llamadas por la noche y conversaciones que poco a poco van revelando el corazón. Al compartir nuestras historias, nos dimos cuenta de que nuestras vidas habían sido marcadas por muchas de las mismas temporadas difíciles. Había consuelo en ser completamente vistos y aun así completamente escogidos. Reconocimos el uno en el otro una fortaleza familiar, la que nace de confiar en Dios incluso cuando la vida no ha sido fácil. El uno en el otro no solo encontramos amor. Encontramos comprensión. Encontramos seguridad. Hemos servido juntos en el ministerio, orando por estudiantes, sirviendo con fidelidad y animándonos mutuamente cuando el liderazgo se hacía pesado. Hemos apoyado los llamados profesionales del otro y celebrado cada oración respondida. Hemos amado a las familias del otro como si fueran nuestras. A través de cada temporada, hemos visto cómo Dios ha ido entretejiendo nuestras vidas con propósito. Lo que comenzó con un simple saludo se ha convertido en un pacto arraigado en Cristo, sostenido por Su gracia y lleno de un amor por el que una vez oramos.

Footer image