Nos conocimos en la fiesta de fin de año de la empresa, pero la chispa nació el 17 de noviembre de 2016: pasamos el día pintando una escuela y, entre risas y confidencias, sentimos que nuestras vidas empezaban a entrelazarse. A Daniela la enamoró un gesto sencillo pero constante: la dedicación atenta y cariñosa de Sammir. Al día siguiente llegó la primera cita… y el primer beso, y así transcurrió la semana siguiente entre encuentros “rebuscados”. Desde entonces hemos sido compañía y refugio: la mudanza de Sammir a Medellín en 2018, el viaje de Daniela a EE. UU. ese mismo año. Nos fuimos a vivir juntos en 2019; luego la pandemia, que nos llevó al Oriente y nos regaló una familia que crece con Arya, Sansa y Camilo. La vida nos ha sido generosa; hoy celebramos ese “sí” que elegimos cada día y el sueño hermoso de seguir caminando juntos.
blabl abla