Si recibiste nuestra invitación, no es casualidad. Eres parte de nuestra historia y de lo más importante en nuestras vidas. Queremos abrirte nuestro corazón y contarte cómo empezó todo, para que cuando llegue el gran día, sepas que cada abrazo, cada risa y cada momento que vivamos juntos será aún más especial porque tú estarás ahí, siendo testigo y cómplice de uno de los capítulos más felices de nuestra vida. Dicen que el amor llega cuando menos lo esperas… y así fue para nosotros. Cada uno estaba en su propio camino, disfrutando la tranquilidad de la vida, sin imaginar que estábamos a punto de encontrarnos. Coincidimos en una app de citas. No hubo mensajes eternos ni historias complicadas: nos vimos, nos conocimos… y nos gustamos. La primera cita fue una mezcla de sonrisas, nervios, buena plática y esa sensación de que tal vez ahí había algo especial. Esa chispa que, sin darnos cuenta, ya había encendido algo dentro de nosotros. Y fue en la segunda cita cuando todo hizo “click”: las horas se esfumaron entre miradas, risas y conversaciones que no queríamos que terminaran. Descubrimos que juntos el tiempo vuela, que se puede bailar sin música y que hablar hasta el amanecer también es una forma de amar. Desde entonces, nuestra historia se ha escrito con momentos únicos: viajes mágicos, planes llenos de ilusión, charlas interminables y la certeza de haber encontrado en el otro un hogar, nuestra alma gemela, a nuestro amor de vida. No faltaron retos, pero aprendimos que el amor verdadero, cuando se cuida con respeto y apoyo mutuo, convierte cada obstáculo en una razón para estar más unidos. Y juntos, lo podemos todo. En 2024, dimos un gran paso: dejamos la Ciudad de México para empezar una nueva vida en Ciudad del Carmen. Juntos aprendimos a amar esta nueva etapa, descubrimos que la felicidad está en las pequeñas cosas: atardeceres frente al mar, paseos por la playa con nuestros perrhijos Javiero y Simone, y la calma de lo cotidiano. Y saber que estamos construyendo nuestra vida, mano a mano. Ese mismo año, en un viaje a San Francisco, llegó uno de los momentos más felices, Rodrigo hizo la gran pregunta con un anillo que selló lo que ya sabíamos desde hacía tiempo: que queremos caminar juntos por el resto de nuestras vidas. Esperamos con emoción nuestra boda, el 14 de febrero de 2026, y soñamos con todo lo que está por venir. Porque lo que empezó como un encuentro inesperado se convirtió en nuestra historia favorita: la de dos personas que se encontraron en el momento perfecto, decidieron no soltarse jamás y amarse por la eternidad. Agradecemos profundamente a Dios que nos unió y que, junto a Javiero y Simoné, somos una familia dichosa. Cada día honramos nuestro amor, cuidándolo y celebrándolo, con la certeza de que no existe alguien más perfecto que el uno para el otro. Y así, nuestra historia apenas comienza… lo mejor está por venir.