Desde pequeños ha existido una relación de amigos debido a nuestros padres, homeschool, la iglesia y el deporte. Siempre hemos pensado que somos muy diferentes, pero eso no impedía que nos lleváramos súper bien. Fue en 2019 que comenzamos a llevarnos más seguido, hablar más frecuente y encontrarnos de manera más intencional, ya fuera para ir a correr o simplemente comprar comida. Todo esto fue creciendo hasta que en junio del 2019, Alejandro tomó esa arriesgada decisión de decir el temido “me gustas y quiero algo con vos”. A partir de ese momento fueron altos y bajos, momentos de cercanía y pausas. Raquel con un viaje de un par de meses que hizo que la relación tomara cierta distancia, previo a graduarse implicaba irse a vivir 6 meses fuera de Tegucigalpa, pero a pesar de todo eso Alejandro no se alejó, si no que la buscó hasta conquistarla siendo el más detallista y amoroso (palabras de Raquel). También estamos seguros que en todos estos años nuestros padres nunca dejaron de orar por nosotros, ser buenos guías y escucharnos. Cabe mencionar que doña Iliana siempre soñó con que nos casáramos, y Don Armando oraba desde que estábamos pequeños porque Dios nos juntara, ¿cosa seria los padres, verdad? Y acá estamos, escribiendo una historia para nuestra invitación de bodas, porque nos casamos. ¡Que locura, bendición y alegría!