Hay encuentros que parecen casualidad… hasta que el tiempo los convierte en propósito. Una tarde cualquiera, entre planos y nuevas responsabilidades, nuestras miradas se cruzaron sin saber que la vida ya estaba escribiendo su primer verso. Días después, sobre un techo en Puerto Rico, entre cielo abierto y trabajo compartido, nos saludamos por primera vez… con tres dedos y una sonrisa tímida. Extraño, sí. Inolvidable, también. *** Así comenzó nuestra historia de Amor...*** Entre conversaciones que se alargaban sin darnos cuenta, hasta quedar encerrados en un estacionamiento, descubrimos que no solo coincidían nuestros caminos, sino también nuestros sueños. Aprendimos a escucharnos, a reír, a filosofar sobre la vida… y a caminar juntos, tomados de la mano de Dios. Hoy, con amor firme y propósito compartido, hemos decidido dar el paso más importante de nuestras vidas. Con inmensa alegría, los invitamos a ser testigos de la unión de nuestras vidas en el sagrado vínculo del matrimonio. Porque lo que comenzó con un gesto tímido… hoy se convierte en un “sí” eterno.