Esta es la historia de esas personas buenas con almas puras que están destinadas a estar juntas. Como en la película 'Serendipity', ellos se conocieron por casualidad en su trabajo en Miami en 2016, pero en ese punto ya Dios había decidido que sus caminos se unirían algún día. María era nueva en la empresa y no conocía a nadie. Pablo, como buen paisa, hablador y entretenido, siempre tenía la atención de sus compañeros de trabajo. Desde que conoció a María, se dio cuenta de que algo de ella le llamaba la atención, por lo que no desaprovechó la oportunidad de pedirle su número celular para ayudarle cuando necesitara algo. La vida de María giraba en torno a María Camila, su niña, la luz de sus ojos. Por eso no tenía ninguna intención de salir con alguien y mucho menos empezar una relación sentimental. Así que empezaron siendo amigos y lo fueron por varios años. Pablo no desaprovechaba oportunidad para invitarla a salir, pero no se daban las cosas. Estuvieron distanciados durante un tiempo, pero la vida - o los designios divinos - los hacían comunicarse de nuevo. En noviembre de 2018, cuando se acercaba el cumpleaños de María, ella lo invitó a la celebración, una excusa perfecta para que Pablo empezara su plan de conquista con numerosos bon bon bum de fresa que le regaló cuando se veían. En este punto, todo marchaban bien en la vida de ambos, pero María y Pablo tenían claro que aún faltaba la aprobación de María Camila, la única hija de María, y que era clave para continuar juntos que 'La Niña' se sintiera cómoda con la relación y amada por ambos. Y Pablo hizo la tarea con creces hasta el punto de que María Camila fue su cómplice en la propuesta de matrimonio. Como si se tratara de un tesoro, ella guardó el secreto durante meses y el día que Pablo había acordado pedirle la mano a su mamá estaba ahí con ellos, sosteniendo el letrero de 'Marry me', muy feliz porque sabía que su mamá había encontrado a un buen hombre, respetuoso, amoroso, con el que formarían una familia. La propuesta de matrimonio llegó en el cumpleaños de María, con toda la familia reunida, incluso sus papás que habían viajado desde Colombia. Hubo mariachis y vallenato, decenas de rosas, arrodillada, un anillo de zafiro, muchos nervios y lágrimas por montones. Al fondo sonaba 'Contigo', la canción de Calibre 50 que ha sido por años su himno de amor: Contigo sí me perdería en cualquier laberinto Contigo queda más que claro que Dios me escuchó No me imagino mi futuro si no es de tu mano Cosiste todas las heridas de mi corazón.