Save the date
Dicen que hay lazos invisibles que unen a ciertas personas mucho antes de conocerse, como si el tiempo y la distancia fueran solo detalles frente al plan silencioso del universo. Y así fue con nosotros. Aunque teníamos caminos distintos, había un encuentro escrito con tinta que no se borra. Una conexión que desafió la lógica y que se reconoció desde el primer cruce de miradas. Y llegó ese viaje a Moyobamba, ese instante inesperado que cambió el rumbo de nuestras vidas para siempre. Porque no importaron las vueltas de la vida: lo que estaba destinado a ser, encontró su forma de llegar.