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Con mucha emoción, les compartimos todos los detalles de nuestro gran día especial.
Con mucha emoción, les compartimos todos los detalles de nuestro gran día especial.

Nathalie & Jean CarlosNathalie & Jean Carlos

Nathalie AybarNathalie Aybar

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Jean Carlos AltunaJean Carlos Altuna

February 14, 2026February 14, 2026

Santo Domingo, República Dominicana

¿Cómo nos conocimos?¿Cómo nos conocimos?

09 de Febrero 2023

Dicen que las mejores historias comienzan cuando uno menos las espera. La de Nathalie y Jean Carlos nació así, en el lugar más cotidiano posible: el trabajo. Ella, enfocada en abrir puertas y lograr negocios; él, con la mente siempre entre números, proyecciones y planes financieros. Dos mundos distintos que coincidieron bajo el mismo techo profesional, sin imaginar que allí se estaba escribiendo el primer capítulo de algo mucho más grande. Al principio, solo eran compañeros. De esos que se entienden con una mirada en medio del estrés laboral. Con el tiempo, la relación pasó de lo estrictamente profesional a una amistad genuina, de esas que se disfrutan sin expectativas ni segundas intenciones. Se apoyaban, se escuchaban, se aconsejaban… y aunque nadie lo decía en voz alta, algo especial empezaba a asomarse entre los dos. De hecho, Jean Carlos estaba tan convencido de que lo suyo con Nathalie era solo amistad, que incluso llegó a pensar en presentarle a un amigo suyo. Pero mientras le hablaba de ella con tanto entusiasmo, su amigo, entre risas, le soltó una frase que cambiaría todo: “Loco… ¿tú estás seguro de que ella no te gusta? Porque hablas de ella como si ya te encantara.” Y aunque él se rió y lo negó en ese momento, aquellas palabras quedaron resonando. Lo curioso es que, en secreto, Nathalie también sentía algo. Pero prefería guardar silencio, por miedo a perder la hermosa amistad que tanto valoraba. Sin embargo, el tiempo, las risas compartidas, las conversaciones interminables y las miradas cómplices hicieron lo suyo. Poco a poco, lo que empezó como compañerismo se transformó en cariño, y el cariño en algo mucho más fuerte. Sin dramas ni grandes declaraciones, simplemente se dieron cuenta de que lo inevitable había sucedido: estaban hechos el uno para el otro. Él, que venía de historias que no habían funcionado; y ella, que había aprendido a esperar con paciencia al indicado, encontraron en el otro lo que siempre habían deseado: amor verdadero, apoyo sincero, y la paz de sentirse en casa. Desde entonces, su historia se volvió una mezcla perfecta de risas, complicidad y fe. Porque si hay algo que define su relación es que, más allá del amor, los une una profunda amistad, una admiración mutua y una certeza compartida: que cuando Dios une dos caminos, no hay coincidencia, hay propósito. Hoy, mirando hacia el futuro, Nathalie y Jean Carlos celebran lo que comenzó sin planearse, lo que creció sin forzarse, y lo que se ha convertido en su mayor bendición: una historia real, divertida, amorosa y centrada en Dios, que apenas está comenzando.

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