A veces las mejores historias de amor empiezan de las formas más inesperadas. Después de varios meses de mensajes por Instagram y de finalmente decidir darnos una oportunidad de verdad, hicimos planes para conocernos el 5 de diciembre en Bucklin Park. Lo que empezó como una salida sencilla terminó siendo tres horas inolvidables donde pudimos platicar y conocernos mejor. De 7 a 10 de la noche estuvimos hablando de nuestras metas, nuestra fe, nuestras familias y del tipo de futuro que ambos soñábamos construir algún día. Al principio había nervios, de esos que te hacen latir el corazón más rápido, pero poco a poco se fueron pasando mientras la conversación fluía tan naturalmente. Todo se sentía muy tranquilo y cómodo, como si nos conociéramos desde hace mucho más tiempo. Cuando nos despedimos esa noche, algo se sentía diferente. Había una paz y una seguridad que no podíamos ignorar. Lo que empezó como una simple salida se convirtió en el momento en que ambos sentimos que esto podía ser el comienzo de algo muy especial. Ahora, al mirar hacia atrás, vemos cómo Dios estaba guiando cada paso. En Su tiempo perfecto, unió nuestras vidas de una manera que solo Él podía hacer. Lo que en ese momento parecía algo sencillo se convirtió en el inicio de nuestro para siempre, y estamos muy agradecidos por la historia de amor que Él sigue escribiendo.