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sí, para siempre.

Carlos José Mendoza Guzmán

&

Mencía Alejandra Reyes Matos

#whenstars&heartscollide

Santo Domingo

República Dominicana

June 21

2025

"Tanto nadar para morir en la orilla"

– nuestra historia para los que leen –

Mencía y yo, CJ, nos conocimos en el mundo profesional de la música. Desde el primer momento en que la vi, me pareció alguien nada menos que extraordinario. Su energía tenía algo especial, una pureza y autenticidad difícil de encontrar. En ese entonces, no buscaba una relación, así que nunca di señales de interés romántico, aun así, nunca me contuve de hablarle. Pasé años respondiendo sus historias de Instagram con mensajes genuinos que reflejaran la esencia única que ella tenía. Sentía que se merecía un elogio honesto, a su altura, algo que no sonara vacío ni forzado. Ella, por su parte, estaba en un momento confuso en el amor. Le habían aconsejado abrir sus horizontes y conocer a más personas. Un día decidió que, si yo volvía a responder una de sus historias, me dejaría hablarle sin barreras. Justo en ese momento, sin saberlo, le envié la palabra sigh (suspiro, en inglés). Esta vez, su respuesta fue más extensa de lo normal. Yo estaba a punto de salir del país por un mes y me sentía nostálgico. Tal vez por eso, en lugar de una charla casual, le hablé de mi propósito de vida. Para mi sorpresa, la conversación fluyó sin parar. Esa noche, en medio de un concierto, me puse los audífonos solo para escuchar sus notas de voz sin interrupciones. En un momento, dijo algo que quedó grabado en mi memoria: “Veamos si la vida quiere que nos veamos”. Finalmente, llegó el momento. Para romper el hielo, jugamos con cartas de preguntas. Como me gusta ir al fondo de las cosas, lancé una que, aunque directa, me pareció importante: “¿Qué buscas en una relación?”. No sabía que ella sería la persona con quien compartiría mi vida, pero la pregunta salió del corazón. Lo más curioso de todo, es que justo cuando debía viajar, descubrí que mi pasaporte estaba vencido. Esos cinco días extras fueron una bendición. Corrimos juntos, comimos en mi lugar favorito, cantamos, cocinamos, bailamos y nos dedicamos a conocernos más. Luego, cuando finalmente viajé, seguimos hablando todos los días sin excepción. Y no hemos parado hasta hoy. Así quiero que sea siempre. Así quiero que dure toda la vida. PD: Volviendo al presente de nuestra historia... nos mudamos a Punta Cana. Sin más, les dejamos esta imagen para expresar sin palabras lo que este cambio significa para nosotros.

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