Nuestra historia comenzó cuando éramos apenas unos niños en la iglesia. Teníamos alrededor de 11 años cuando nos conocimos, y poco tiempo después, a los 12, sentimos ese primer “click” que solo el corazón entiende. Desde entonces, siempre hubo algo especial entre nosotros. La vida siguió su curso y pasamos algunos años sin vernos. Desde los 20 hasta los 24, nuestros caminos estuvieron separados, pero Dios ya estaba escribiendo algo más grande para nosotros. En 2024 decidimos volver a vernos, y en ese primer encuentro fue como si el tiempo nunca hubiera pasado. La conexión seguía intacta, el cariño seguía ahí, y el amor volvió a florecer de una forma inesperada y hermosa. Hoy entendemos que cada momento formó parte del plan perfecto de Dios, quien nos volvió a unir para caminar juntos y cumplir el propósito que tiene para nuestras vidas.