Padres de la novia Blanca Rosa Téllez Tenorio Gabriel Barreda Tejeda Madre del novio Patricia Rábago Vallin
Dicen que el destino se disfraza de casualidad… pero en este caso, también se disfrazó de fiesta de cumpleaños y de una Germana espectacular (como siempre). En esa noche, mientras todos disfrutaban, el esposo de la cumpleañera se acercó con aire de cómplice y anunció: “Te voy a presentar a un amigo…” Ese amigo era Héctor. Y aunque el universo hizo su parte… Héctor no. Porque, claro, quedó intimidado por tanta belleza y decidió optar por la estrategia más madura disponible: No voltear a ver a Germana. Y así, la historia pudo haber terminado ahí… Pero el destino, ese que se entretiene viendo novelas, decidió que no. Pasó el tiempo, llegó el 14 de febrero, Germana celebró con su amiga, y esta como buena cómplice, subió una historia a Instagram. Héctor la vio. Héctor reconoció a la mujer espectacular. Héctor dijo: “Ahora sí no se me va” Y le escribió. Entre mensaje y mensaje, se enteró de que había sido el cumpleaños de Germana… y, movido por inspiración divina (o culpa, nunca lo sabremos), le envió flores e inmediatamente la invitó a salir. La primera cita fue memorable. Héctor llegó 30 minutos tarde y estuvo a 5 minutos de llegar… y no encontrar a nadie porque Germana ya estaba considerando levantarse con dignidad y elegancia. Pero no: Germana resistió, Héctor llegó y empezó todo. Luego vino la segunda cita… Germana, ya perdidísimamente enamorada, se enteró de que Héctor estaba en un lugar ultra elegante. Y, como buena protagonista, decidió ir a perseguir a su príncipe. Ahí estaba él, entre luces, música y risas. Y de pronto, empezó a sonar una canción especial. Los ojos de Héctor y Germana se encontraron. Héctor comenzó a bailar. Se encendieron fuegos artificiales. Y entonces ocurrió: Se acercaron, se rieron nerviosos, y se dieron un beso. Su primer beso. Vino una tercer cita, Germana conoció a Blacky Y ahí no solo Héctor ya estaba perdidamente enamorado; Blacky también se enamoró de Germana. (Lo cual, sinceramente, era de esperarse). Después de esa cita, los tres (Germana, Héctor y Blacky) formaron un pequeño equipo inseparable. Porque desde ese día, simplemente… JAMÁS SE SEPARARON