Nuestra historia comenzó mucho antes de que nos diéramos cuenta. Siempre estuvimos cerca: vivíamos a pocos pasos, compartíamos espacios y personas, pero nunca nos mirábamos de la manera en que lo haríamos después. Era como si el destino nos mantuviera uno al lado del otro, esperando pacientemente el instante perfecto para que nuestros caminos se encontraran. Con el tiempo, lo que antes parecía simple coincidencia tomó un nuevo significado. Nos reconocimos y descubrimos que, en realidad, siempre habíamos estado ahí, tan cerca sin saberlo. Nada había ocurrido antes porque debía suceder en el momento exacto, en el tiempo preciso que la vida había reservado para nosotros. Hoy sabemos que no fue casualidad. Siempre estuvimos cerca, y el amor llegó justo en el momento que estaba destinado a encontrarnos y desde entonces comenzamos a escribir nuestra historia, una que sigue creciendo, llenándose de vida y de sueños compartidos cada día.