Y llegaste tu
Nuestra historia se ha escrito en los pequeños momentos de la vida: en los viajes que hemos compartido, en el hogar que poco a poco hemos construido y en los días llenos de risas y amor. Con el tiempo descubrimos que el amor también habita en lo cotidiano: en las conversaciones largas, en las miradas que dicen más que las palabras y en la tranquilidad de saber que caminamos juntos. Hoy, con gratitud en el corazón y con la bendición de Dios, celebramos el amor que nos ha unido, con el deseo de seguir caminando de la mano y envejecer juntos.