Con corazones agradecidos y llenos de alegría, les damos la bienvenida a nuestro día. Este no es solo el comienzo de una nueva etapa, sino la confirmación de una oración respondida, de una promesa cumplida y de un amor que fue diseñado con propósito. Cada uno de ustedes forma parte de nuestra historia. Gracias por acompañarnos, por celebrar con nosotros y por ser parte de este capítulo tan especial.
Nos conocimos en la casa de Lorena, prima de Manny, durante el baby shower de Loraina. Ana ya me había invitado en varias ocasiones a compartir en juntes familiares, pero ese día fue la primera vez que acepté ir a compartir con su familia… y casi no voy. Pero cuando Dios tiene un plan, nada lo detiene. Desde el primer momento lo noté: su educación, su atención, la forma en que trataba a los demás. Me sentí cómoda, en paz, como si ya perteneciera allí. En medio de la música, sin pensarlo mucho, le dije: “Párate, vamos a bailar.” Su cara fue de sorpresa total. Y yo, muy segura, le respondí: “Eso no es nada.” Con el tiempo empezamos a coincidir más en los juntes familiares. Conversaciones sencillas que, poco a poco, se volvieron importantes. Pero yo aún cuidaba mi corazón… hasta que mi hija, Alaya, fue la voz que necesitaba escuchar. Un día me dijo: “Mami, yo sé que le has estado orando a Dios por un buen hombre… y lo tienes en frente. ¿Qué esperas para decirle que sí? Yo estaría feliz de que le dijeras que sí.” Ahí entendí que esto no era casualidad. Era confirmación.
25 de Dicembre, en Navidad, llegó el momento que jamás imaginé vivir. Después de Noche Buena, sin sospechar absolutamente nada, bajé las escaleras… y lo primero que vi fue a mi hija junto a nuestra sobrina sosteniendo un letrero. Y luego, lo vi a él. De rodillas. Mi corazón comenzó a latir a un millón. No podía creer lo que mis ojos veían ni lo que mis oídos escuchaban. Esa noche dije “sí”. Sí al hombre que se ha convertido en mi complemento. Sí a la confirmación de que el amor verdadero es genuino… y no se mendiga. Sí a un futuro lleno de propósito. Pero también dije sí a una familia que me ha abrazado, que me ha llenado de amor y que valoro profundamente. Nuestra historia no empezó por casualidad. Empezó por diseño. Y hoy caminamos hacia el matrimonio sabiendo que cuando Dios escribe la historia… siempre la escribe mejor de lo que imaginamos 🤎✨