Todo comenzó gracias a una buena amistad en común y una excusa perfecta: el café. Nuestras primeras conversaciones surgieron en una pequeña cafetería cerca del trabajo, donde poco a poco, entre risas y miradas correspondidas, el café se volvió nuestro pretexto favorito para vernos… y hasta hoy, sigue siendo nuestro date ideal. Compartimos intereses, como nuestra vida fitness, para motivarnos mutuamente y pasar más tiempo juntos, y pronto las celebraciones por los logros profesionales y las fiestas improvisadas nos hicieron inseparables. Hemos vivido una historia de aventuras, distancia y apoyo incondicional. Nos lanzamos a viajes relámpago nunca antes hechos, y aunque muchas veces la distancia nos impidió estar en fechas importantes —cumpleaños, aniversarios, llegadas de sobrinos, metas cumplidas, momentos clave—, nunca nos faltó lo más importante: las videollamadas eternas y la certeza de que esto era real. Siempre nos acompañamos con amor, paciencia y seguridad, esa que MJ supo sostener con tanta firmeza. Hoy, en nuestro primer año de comprometidos, creemos que Dios ya tenía orquestado este gran paso: comenzar nuestro para siempre. Queremos compartir este momento único con ustedes, quienes han sido parte de nuestra historia y a quienes llevamos en el corazón. Prepárense para una celebración llena de emociones, risas, lágrimas felices y recuerdos que nos acompañarán toda la vida.