Nos conocimos siendo unos chiquitines, bajo luces de Navidad, sin saber que nos esperaba un futuro tan bonito. Unos doce años atrás nos reencontramos dándonos miraditas y desde ese día (literalmente) no hubo botón de “desconectar”. Primero fuimos mejores amigos, de esos que genuinamente siempre tienen de que hablar. Pero hace 9 años, caímos en la realidad: lo nuestro era más que risas, temas profundos y confidencias… estábamos muy pero muy enamorados. Desde entonces, nos hemos acompañado en cada versión de nosotros mismos: creciendo, escuchándonos, entendiéndonos, eligiéndonos. 12 años que han rendido con risas, lágrimas, pleitos, consejos, coqueteo, conversaciones difíciles, apoyo constante, un continente de distancia, pandemia, viajes, locuras, aventuras... ¡y eso nos lo hemos gozado! Nosotros mismos nos sorprendemos de todo lo que hemos logrado y las ganas que tenemos de seguir logrando cosas juntitos. Hace siete años, supimos que un “para siempre” se nos quedaba corto… Y aquí estamos: apostándole a un “para todo”, con una sola historia, juntos.