El corazón de Soria se recorre fácilmente a pie. Empieza en la Alameda de Cervantes (“La Dehesa”), el gran parque de la ciudad, y continúa hacia la Plaza Mayor. Por el camino encontrarás iglesias románicas como la de Santo Domingo, pequeñas plazas y terrazas para hacer una parada. A orillas del Duero se encuentra uno de los rincones más bonitos de Soria. El recorrido comienza en los Arcos de San Juan de Duero, un antiguo monasterio con un claustro al aire libre, y termina en la Ermita de San Saturio, una pequeña joya excavada en la roca con vistas espectaculares al río.
Al norte, el paisaje se vuelve más montañoso y salvaje. La Laguna Negra es uno de los lugares más emblemáticos de Soria: un lago glaciar rodeado de pinares que inspira leyendas y resulta perfecto para una escapada de medio día. Muy cerca está Castroviejo, un paraje de formaciones rocosas únicas con miradores naturales y vistas impresionantes.
Hacia el oeste se encuentra Calatañazor, un pueblo medieval donde el tiempo parece haberse detenido, y muy cerca el Cañón del Río Lobos, un paraje natural con rutas de senderismo entre acantilados. No muy lejos, está La Fuentona, un manantial de aguas cristalinas escondido entre sabinares. También merece la pena visitar El Burgo de Osma, una villa monumental con una catedral imponente y calles llenas de encanto, y San Esteban de Gormaz, ideal para probar vinos de la Ribera del Duero soriana.
Si os apetece playa, a unas tres horas en coche se encuentran las costas del País Vasco y Cantabria, con destinos como San Sebastián o Santander, perfectos para una escapada veraniega tras la boda y para disfrutar del mar y la buena comida del norte. Y para los más aventureros, si os animáis a seguir la fiesta, San Fermín en Pamplona se celebra justo esos días (del 6 al 14 de julio). Una experiencia única para quienes buscan vivir la tradición, la música y la emoción en su máximo esplendor.