Nos conocimos en el año 2020, cuando el mundo parecía estar en caos. Coincidimos en un equipo de voleibol, donde Lucero no tenía idea de cómo se jugaba, pero eso no importó… porque desde el inicio hubo algo especial. Al principio solo fuimos amigos, muy buenos amigos. Tanto, que salir como pareja ni siquiera era una opción. Ambos teníamos miedo de que, si algo salía mal, perderíamos esa amistad tan bonita que estábamos construyendo. Hay un detalle que hace nuestra historia aún más especial: vivíamos en la misma cuadra, en Huamúchil, Oaxaca. Nuestra “primera cita”, si así queremos llamarla, fue cuando nos invitaron a un cumpleaños. Quedamos en vernos para ir juntos… y así fue. Bailamos, nos reímos, disfrutamos la noche como si el tiempo no importara. Al final, Kevin acompañó a Lucero de regreso a casa. Al llegar, nos quedamos platicando por un largo rato. En el aire estaba esa pregunta que ninguno se atrevía a decir en voz alta: ¿confesamos lo que sentimos? Pero el miedo fue más fuerte… y esa noche nos despedimos como los buenos amigos que éramos. Con el paso del tiempo, nos distanciamos. Cada quien siguió su propio camino, buscando su rumbo. Sin embargo, en el año 2023, el destino nos volvió a cruzar. Y esta vez fue diferente… esta vez decidimos no quedarnos con las dudas. Finalmente, nos confesamos lo que durante tanto tiempo habíamos guardado. Y fue en un diciembre, después de tanto tiempo sin vernos, cuando decidimos reencontrarnos… y ese día, por fin, nos convertimos en novios. Y es muy curioso el destino… todo tiene un porqué. Cada momento, cada distancia y cada reencuentro tenían que suceder así, para que al final pudiéramos entender que siempre fuimos el uno para el otro. Encontramos en nosotros a nuestras almas gemelas, y hoy, después de todo ese camino recorrido, se acerca la fecha en la que dejaremos de ser novios, dejaremos de ser prometidos… para finalmente convertirnos en una pareja unida en matrimonio.