Nuestra historia de amor comenzó con unas camisetas que necesitaban ser diseñadas… Éramos dos personas esperando en el Señor por la persona correcta y el momento correcto. Ambos estábamos orando por alguien sin saber que estábamos orando el uno por el otro. El Señor en su tiempo perfecto decidió permitirnos conocernos en noviembre del 2022. A través de cientos de mensajes e innumerables llamadas telefónicas a través de WhatsApp, supimos que nuestra relación estaba creciendo hacia algo más grande. Le pediamos a Dios y nuestra familia para qué nos guiaran. Y cuando menos lo esperamos, recibimos la confirmación por la que estábamos orando. A miles de kilómetros de distancia, el mismo sábado, ambos teníamos un servicio de jóvenes en nuestras iglesias locales. Ambos fuimos llamados al altar por los predicadores que nos susurraron al oído: “Lo que yo he unido, ni la distancia puede separarlo”. Esa noche, en nuestra llamada, decidimos continuar nuestra relación con la mirada puesta firmemente en el Señor. Decidimos separar un tiempo cada noche para leer la Palabra De Dios y ser llenos de Él. Con el ejemplo de nuestros padres de su matrimonio, le pedimos al Señor que nos ayudara a poner nuestra mirada e enfoque en Dios que él pusiera cada pieza en su lugar. Y así lo hizo. Hemos llegado a entender que cuando Dios dice que si, ni la distancia puede detener el propósito de Dios. Queremos compartir este momento inolvidable con ustedes y que sean testigos de nuestra unión. Como dijimos antes y lo creemos firmemente, Dios es perfecto en sus tiempos y en todo lo que hace. Queremos ser inspiración para otros que si dejas todo en las manos de Dios, te sorprenderás de cómo él trabaja en el silencio. Y aunque la situación se ve imposible o difícil, nada es imposible para el Señor. 1 Corintios 13:4-8 El amor es sufrido, es benigno; el amor no tiene envidia, el amor no es jactancioso, no se envanece; no hace nada indebido, no busca lo suyo, no se irrita, no guarda rencor; no se goza de la injusticia, mas se goza de la verdad. Todo lo sufre, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta. Cantares 8:6-7 Como llama divina es el fuego ardiente del amor. Ni las muchas aguas pueden apagarlo, ni los ríos pueden extinguirlo. Eclesiastés 4:12 Uno solo puede ser vencido, pero dos pueden resistir. ¡La cuerda de tres hilos no se rompe fácilmente!