Nos conocimos en la iglesia, sin imaginar que un día Dios uniría nuestros caminos de una manera tan especial. Lo que comenzó con conversaciones sencillas y momentos compartidos, poco a poco se convirtió en una hermosa amistad, y después en algo mucho más profundo. Entre fe, risas y muchos recuerdos, encontramos el uno en el otro a la persona por la que siempre habíamos orado. Ahora estamos emocionados de comenzar este nuevo capítulo juntos como esposos.