Desde el primer momento que comenzamos a conocernos entendimos que habíamos superado retos similares en nuestras vidas. Veníamos de familias de clase media, donde nos enseñaron que solo trabajando duro y luchando se podían obtener grandes cosas en la vida. Muchas cualidades similares nos describen. Somos estudiosos, responsables, visionarios, luchadores, trabajadores, creyentes de Dios y de corazones enormes. Amamos a nuestras familias y a Dios sobre todas las cosas. Todo lo que hemos obtenido en la vida ha sido gracias a Dios, el apoyo incondicional de nuestras familias y el trabajo duro a través de los años. Una vez lo conocí entendí lo hermoso que podía ser un ser humano. Me enseñó a ser paciente y a amar cosas que antes ni siquiera conocía. Me sumó demasiado más nunca me restó. Me amaba, me apoyaba y me respetaba con mis virtudes y defectos. Era mi pilar, mi fan #1 y mi apoyo cuando sentía que no podía más. ¡¡¡Pero…había un detalle demasiado importante para mí!!! Algo que nunca le pedí y que entregó desde el día uno, sin pedir nada a cambio. Solo me bastó con ver que en poco tiempo amaba a mi hijo más que a él mismo y entendí que solo un gran hombre con un corazón lleno de amor podía hacer algo así.