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December 20, 2025
Santa Lucia Milpas Altas, Guatemala
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Carlos Gaytán

and

Jaqueline Maldonado

Sabado, 20 de Diciembre 2025
Santa Lucia Milpas Altas, Guatemala

LA PROPUESTA

Autor: El Novio El 16 de junio fue el día en que decidí pedirle matrimonio a Jackie. Llevaba meses pensando en ello, pero fue ese sábado de 2024 cuando lo vi claro. Mi mamá, mis hermanos y yo habíamos planeado un viaje a Magdalena Milpas Altas, al Mirador Corazón del Agua, con la ilusión de ver el amanecer y el mar de nubes sobre las montañas. Salimos alrededor de las 3:30 de la mañana para intentar subir antes del amanecer. Sin embargo, el clima no estuvo de nuestro lado, y tuvimos que esperar a que la lluvia cediera antes de iniciar el ascenso. Cuando finalmente llegamos a la cima, el sol ya había comenzado a iluminar el paisaje. Fue en ese momento, al ver las nubes posarse sobre las montañas como un verdadero mar, que pensé en Jackie. Ella siempre había dicho que soñaba con una propuesta en un lugar con agua, como un lago o el mar. Ese día supe que quería pedirle matrimonio frente al océano, y no cualquiera, sino uno que ella aún no conociera, para que fuera especial. Así que, organizacé un viaje a Izabal, donde el océano Atlántico sería el testigo de uno de los momentos más importantes de nuestras vidas. Elegí un hotel sencillo pero encantador, Casa Nostra, con un muelle precioso, perfecto para arrodillarme y pedirle la mano a Jackie. Marcamos el 17 de agosto como el día de nuestra aventura y partimos temprano, a las 5:00 de la mañana, para un viaje de seis horas hacia Livingston. Solo nos detuvimos a desayunar antes de continuar hasta Puerto Barrios, a donde llegamos alrededor de las 11:30 de la mañana. Allí tomamos una lancha hacia Livingston, donde nos hospedaríamos. Tras instalarnos, decidimos ir a Playa Blanca a almorzar. Durante el trayecto en lancha, aprovechamos para visitar Siete Altares y refrescarnos en sus pozas de agua clara. Al regresar, el mar estaba más agitado, y el oleaje golpeaba fuerte nuestra embarcación, haciendo el regreso un poco eterno, pero al final llegamos sanos y salvos. Ya en el hotel, nos bañamos y nos preparamos para salir a explorar Livingston. Mi mamá y mis hermanos se alistaron antes que Jackie y yo, y bajaron al muelle, que ya estaba iluminado y lucía mágico bajo el cielo nublado y ventoso. Mientras Jackie se arreglaba, yo preparaba los detalles: la bocina, la canción que ella amaba y, por supuesto, el anillo. Cuando Jackie estuvo lista, bajamos juntos al muelle. Conversamos sobre dónde cenaríamos y tomamos algunas fotos para el recuerdo. Yo estaba nervioso, esperando el momento perfecto. Cuando finalmente me decidí, la canción que ella soñaba escuchar no se reproducía por falta de conexión, y eso me puso en pánico. Tras algunos minutos, logré reproducir la canción y supe que era el momento. Tomé sus manos, la miré a los ojos y le expresé cuánto la amaba, lo importante que era en mi vida y cuánto deseaba compartir el resto de mis días a su lado. Finalmente, le pregunté, con la voz temblorosa y llena de emoción: "Will you marry me?". Entre lágrimas y sorpresa, me dijo que sí. Las personas que estaban cerca, cenando o en los hoteles cercanos, fueron testigos del momento y celebraron con nosotros. Colocar el anillo en su dedo fue un instante mágico, como si el tiempo se hubiera detenido. Luego salimos a cenar, ya no como novios, sino como prometidos, haciendo esa cena aún más significativa. Compartir el momento con mi familia fue maravilloso. Aunque la familia de Jackie y mi papá no pudieron estar allí, sentí que, de alguna forma, compartían nuestra alegría. Al terminar la velada, una tormenta nos sorprendió, empapándonos mientras corríamos de regreso al hotel. Recordé que nuestro primer beso fue también bajo la lluvia, y sentí que era una señal de un ciclo que se cerraba. Ese día marcó el inicio de una nueva etapa en nuestras vidas, una donde nuestros caminos se unían en un compromiso profundo, sellado por el amor, la familia y el símbolo de un anillo que Jackie llevaría con orgullo.

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