Todo comenzó con una sola pregunta: ¿Qué tan buen mecánico eres? Tomó las llaves de mi auto y me quedé en la oficina porque yo estaba trabajando, cuando salí de trabajar y nos encontramos afuera de la oficina, nos estrechamos las manos y empezamos a hablar, nada de mi auto roto claramente , sino sólo de hacer conversación, el fin de semana llego a mi casa para arreglar mi carro y pues nunca volvió a salir de casa sin nosotras.