Nos conocimos un 23 de julio de 2020, en un cumpleaños de un amigo en común. Aunque yo era más reservada y un poco asocial, y él extremadamente sociable, con esa facilidad para acercarse a las personas que hace que todos se sientan cómodos, desde el primer momento nuestra conexión fue especial; de hecho, poco a poco algo en nosotros comenzó a florecer, aunque de manera inesperada. Hoy, con inmensa alegría, queremos compartir con ustedes la celebración de nuestra unión ante Dios. No se trata de una gran fiesta, sino de una reunión íntima, sencilla y llena de amor, en la que quienes más queremos son testigos de este paso tan importante en nuestras vidas. Además, nos emociona profundamente que estén aquí, compartiendo nuestra alegría y bendición, recordando que todo comenzó con un simple “hola” y, posteriormente, una invitación a comer pizza.