Todo comenzó con una amiga en común, muchas "coincidencias" y dos años en los que Dios nos acercaba sin que nos diéramos cuenta. Comenzamos a conocernos en la universidad, cada uno en su camino, pero nuestros corazones encontraron la forma de acercarse. Desde que compartimos el primer momento, no hemos parado de hacerlo, y en estos seis años, no solo fortalecimos nuestra amistad, sino que también llegamos a esta etapa de compromiso, y listos para la aventura que Dios ha preparado para nosotros.