Nos conocimos hace años durante homeschool, sin imaginar que Dios volvería a cruzar nuestros caminos tiempo después. Reencuentros en la iglesia y muchas conversaciones más tarde, nuestra amistad comenzó a florecer. De esa amistad nació un amor genuino, uno que creció con propósito, fe y certeza de que fue Dios quien nos unió.