When I moved to San Diego from the Smokey Mountains in 2015, never did I imagine life would interlace Freddy's story so intimately with mine. After being paired with the cute second year Master student as a mentor--¡escándala!--I should have known it was not just a coincidence. After months of knowing each other, I had *finally* convinced Freddy to join my friends and I for a night out. I forget who asked who to dance, all I know was that one song turned into another dance, turned into another night out, turned into a movie date. Fast forward to a year and a half later, and I was moving states to join my then boyfriend in Arizona. After almost 10 years of ups and downs, laughter and tears, beach getaways, jungle adventures, and city explorations, long distance and growing into our new home, I am ecstatic to celebrate our love in community with our nearest and dearest among given and chosen family.
Bueno, "¿y cómo se conocieron?" es la pregunta que siempre nos hacen, y la versión corta; para no aburrir a la audiencia es "nos conocimos en la maestría en la Universidad Estatal de San Diego. Yo fui su mentor, hablamos muy poco, todo profesional, obviamente. Un día salimos de fiesta y en la pista de baile hubo un click, un spark, un quizá". Aunque esta historia es sencilla y va al punto, como un buen cuento, la historia de cómo empezamos es más novelesca, requiere más tiempo... "Yo cursaba el segundo año de maestría, y cansado de buscar el amor navegaba en la penumbra de la soledad. Durante esos meses de verano yo ya había aprendido a disfrutar de la soledad, en ocaciones la escritura de cuentos y canciones me acompañaba. Y fue ahí, en ese navegar de la vida sin búsqueda de alguien que Kerry apareció. Fue durante orientación que nos vimos por primera vez, recuerdo sus chinitos, pero eso fue todo. Los días pasaron y fui asignado como su mentor. Como todo profesional, yo solo quería hacer mi trabajo; ayudarla con retroalimentación en su proceso como maestra novata. Durante los primeros meses las conversaciones entre nosotros eran cortas; evitaba tener charlas sin importancia porque nuestra relación era solamente profesional. Cabe resaltar que soy una persona muy odiosa y distante si no te conozco. Lentamente me empecé a interesar en las conversaciones que ella tenía con otros compañeros de la maestría, y ¿cómo no?–me fascina el chisme. Un día, se planeo ir a cenar al Buffalo Wild Wings, el cual era mi favorito, y no dejé pasar la oportunidad. La cena se convirtió en peda, y decidimos ir a Tijuana. Como buen amante del despapaye, me apunté. Fue ahí que nuestro primer baile ocurrió. Lo recuerdo muy bien, fue en mi antro favorito 'El Circo'. No recuerdo la canción que bailamos, pero siempre me han atraído las chicas que saben bailar. Durante ese baile nuestras frentes se tocaron mientras nuestros cuerpos se movían, no pasó nada físicamente, pero ese quizá surgió. Después de ese baile exploramos Tijuana, recuerdo que la llevaba del brazo dándole un tour privado de lo que era Tijuana de noche. Después de esa noche hubo otras, y en una de esas; yo recuerdo que estábamos comiendo tacos pero Kerry dice que no fue ahí, en fin, es mi historia, una pregunta retórica invadió nuestra conversación. La pregunta exacta no la recuerdo, pero las palabras se relacionaban con relación. En el instante no hubo respuesta, pero creo que fue al siguiente día que hubo una respuesta sobre un interés. La relación comenzó un 17 de marzo del 2016. A partir de ahí, casi 10 años, he olvidado la soledad. Aunque han habido días nublados y soleados, estos diez años han sido los más felices de mi vida."