Nuestra historia comienza con una pasión compartida por Dios. En el momento en que nuestras miradas se cruzaron en esa pequeña célula, supe que algo estaba a punto de cambiar. Lo que empezó como una simple amistad, creciendo como líderes de nuestro grupo de jóvenes, pronto se convirtió en un hermoso camino que recorrimos juntos, con altibajos. Cada paso, cada desafío, nos moldeó en las personas que somos hoy. Pero hubo un momento, un momento divino, en el que nuestros caminos se unieron. Fue entonces cuando vi la profundidad de su corazón: su amor, su perdón sin vacilar y su gran gracia y comprensión. No estaba en mi mejor momento en ese momento, pero en ese preciso instante, se convirtió en el ejemplo viviente del amor de Dios. Su calidez y seguridad fueron como un refugio que nunca antes había conocido. Nadie me había hecho sentir tan apreciada, tan cuidada, tan segura. Pero hubo un momento, un momento divino, en el que nuestros caminos se unieron. Fue entonces cuando vi la profundidad de su corazón: su forma de amar a la gente, su forma de perdonar sin vacilar. A partir de ese momento, empezamos a acercarnos más, no solo como amigos, sino como almas gemelas. Pasábamos incontables horas caminando juntos, rodeados de la belleza de la naturaleza, disfrutando de los momentos sencillos, compartiendo risas y creando recuerdos. Y poco a poco, sin darnos cuenta, empezamos a enamorarnos. Pero hay algo que dijo que nunca olvidaré, algo que cambió para siempre mi perspectiva. Me dijo desde el principio: «No busco novia; busco a mi futura esposa». En ese instante, mi corazón supo que Dios no solo había respondido a mis oraciones, sino también a las suyas. Era como si nuestros corazones hubieran estado hablando mucho antes de conocernos. Desde ese día, comenzamos a orar juntos, buscando la guía de Dios y pidiendo su seguridad. Y ahora, aquí estamos, listos para dar el paso más grande de todos: unir nuestras vidas, corazones y futuros. Estamos listos para abrazar todos los hermosos momentos y desafíos que Dios tiene planeados para nosotros, sabiendo que recorremos este camino de la mano, y que nada podrá separarnos del amor que nos une.