Nos conocimos en la preparatoria, cuando apenas comenzábamos a descubrir el mundo. Éramos jóvenes y soñadores, sin imaginar que ese encuentro marcaría el inicio de una historia que crecería con nosotros. Con el paso de los años aprendimos, cambiamos y nos elegimos una y otra vez. Lo que comenzó como un amor adolescente se transformó en un amor profundo y firme.
Hoy vivimos la vida que soñábamos en aquellos primeros años: en nuestra casa, junto a nuestra hija, Valentina, el mayor regalo de nuestra historia, y nuestros perros Carlota y Napoleón, que llenan cada rincón de alegría. Después de mas de una década de experiencias y crecimiento, estamos listos para dar este nuevo paso frente a Dios y nuestras familias, celebrando no solo el inicio, sino todo el camino recorrido y el que aún nos espera.