Todo comenzó en una fila en un McDonald’s, en Madrid. Lo que parecía ser solo dos desconocidos esperando una hamburguesa 🍔 , terminó siendo el camino que Dios estaba trazando para que encontráramos al amor de nuestras vidas. Porque Dios trabaja de maneras misteriosas: convierte momentos simples en planes eternos y encuentros inesperados en historias con propósito. Un Brasileño y una Colombiana, lejos de casa, coincidiendo en medio de millones de personas en el mundo. Entre tantos lugares, caminos y momentos posibles, Dios permitió que nuestras vidas se encontraran en Su tiempo perfecto, demostrando que cuando Él tiene un propósito, todo sucede exactamente como debe ser. Porque las casualidades no existen; existe Dios guiando cada paso que damos. Lo que comenzó como un amor de verano se transformó en una relación llena de propósito, bendiciones, risas, viajes y sueños compartidos. Después de tres años, seguimos confirmando que no fue casualidad, fue Dios uniéndonos en el momento perfecto. Hoy queremos celebrar con ustedes este amor y recibir la bendición de Dios rodeados de las personas que más amamos ❤️