Nos conocimos gracias a un amigo en común, sin imaginar que aquel encuentro marcaría el inicio de una historia para toda la vida. Para Carly fue un flechazo inmediato; para Dayne, aunque necesitó algunos flechazos más, solo fue cuestión de tiempo para rendirse al amor. En diciembre de 2018, Carly ya tenía el corazón seguro de que ese amor era para siempre. Arrodillándose, le pidió a Dayne ser novios para toda la vida… y Dayne, sin dudarlo, dijo ¡sí! Con el paso del tiempo, su amor no hizo más que crecer y fortalecerse. En diciembre de 2020, dos noticias llenaron aún más sus corazones: de su amor nació una pequeña semilla, una hermosa niña que crecía en el vientre de Dayne, mientras Carly guardaba en su bolsillo un anillo, esperando el momento perfecto para volver a arrodillarse y esta vez pedirle matrimonio. Hoy, esa bebé ha crecido, y con ella también el amor que los unió aquel 2018. Ese amor se transforma ahora en una promesa eterna ante Dios y el mundo: seguir eligiéndose cada día, caminar juntos de la mano y dejar que su historia continúe creciendo por siempre.