Una tarde fue cuando comenzó nuestra historia de amor, bajo la hojas del otoño entre un campo de calabazas. Una primera cita sencilla pero guiada por Dios, nuestros corazones empezaron a unirse sin saber que El ya estaba escribiendo nuestra historia. Con el tiempo, Dios nos regaló innumerables aventuras que fortalecieron aún más nuestro amor. Volando entre las nubes juntos sobre los montes, viajando por los mares hacia las islas, reímos, jugamos, y caminamos tomados de la mano. Descubriendo nuevas ciudades y creando recuerdos inolvidables en cada paso del camino. En un lugar lleno de alegria y magia, Dios nos permitió tomar el siguiente paso de nuestra relación de convertirnos en novios. Confirmando que Dios nos estaba llevando por el mismo camino. Con el paso del tiempo, nuestro amor crecio fortalecido por la fe. El 8 de Septiembre, el amor por el que tanto oramos floreció en un compromiso. Hoy, agradecidos con Dios por Su amor y Sus promesas, damos este paso para unir nuestras vidas en matrimonio, confiando en que El seguira siendo el centro de nuestra union.