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Gael Damian Garcia Gonzalez

and

Ruth Cristina Martinez Orozco

September 25, 2026

Sacramento, CA
88 days88 d14 hours14 h20 minutes20 min39 seconds39 s

Nuestra historia de amor

Todo comenzó gracias a una persona muy especial: nuestra querida amiga Zulma, mamá de Alan, el mejor amigo de Gael. Un día, mientras platicaba con ella, surgió la idea de presentarnos. Entre bromas, Zulma decía que Gael era un muchacho trabajador, alto, gordito 😅 y muy bien parecido. Aunque en ese momento conocer a alguien que viviera tan lejos no estaba realmente en nuestros planes, Dios ya estaba escribiendo nuestra historia. Al día siguiente de aquella conversación, Gael decidió enviarme un mensaje por Messenger. Y aunque ambos sentimos emoción desde el principio 😅, las cosas comenzaron poco a poco. Nuestras conversaciones se volvieron muy naturales y amenas, y sin darnos cuenta empezamos a conocernos más profundamente. A pesar de la distancia, seguíamos encontrando tiempo para hablar y compartir nuestras vidas. Hasta que finalmente llegó el día de vernos en persona. Lo recordamos con muchísimo cariño. Decidimos conocernos siendo nosotros mismos, sin apariencias ni pretensiones. Y aunque ambos estábamos nerviosos pensando cómo sería ese momento, la conversación fluyó de una manera muy especial. Bueno… especialmente porque Gael no dejó de hablar durante toda la hora que estuvimos juntos 😅. Poco a poco fuimos descubriendo cuánto teníamos en común y cuánto valorábamos las mismas cosas. Desde el inicio, Dios y la familia ocuparon un lugar muy importante en nuestra relación. Compartíamos nuestros sueños, nuestras inquietudes y también la manera en que Dios iba trabajando en nuestro corazón. Uno de los momentos más especiales para nosotros fue cuando Gael decidió acercarse nuevamente a la iglesia. Fue un paso muy importante en nuestra historia y algo que vivimos con mucha alegría y gratitud. Con el tiempo también llegaron momentos difíciles. Durante el proceso de discernimiento vocacional de Cristy, la posibilidad de la vida religiosa ocupaba un lugar muy grande en su corazón. Fueron momentos de muchas preguntas, oración y silencio, e incluso llegamos a posponer nuestra boda. Pero si algo nunca faltó en nuestra historia, fue Dios. En medio de cada etapa, aprendimos que amar también significa acompañar, respetar y confiar en los planes de Dios. Hubo mucho amor, paciencia y entrega. Y precisamente en esos momentos difíciles fue donde más pudimos ver la grandeza del corazón del otro. A través de todo ese proceso, Dios permitió que pudiéramos discernir con claridad nuestro camino. Y hoy, nuestro corazón se llena de alegría al saber que Él nos ha llamado al matrimonio. Saber que construiremos nuestra vida juntos, poniendo a Dios en el centro de nuestro hogar, es uno de los regalos más hermosos que hemos recibido. Mirando hacia atrás, sentimos que Dios siempre estuvo guiando cada paso. Como si ambos hubiéramos estado orando por algo que aún no entendíamos completamente, y Él simplemente hubiera unido nuestros caminos en el momento perfecto. Y aquí estamos hoy… a nada de decir “sí” frente a Él 🥹🤍

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