Un día Aurélien decidió cambiar su biografía de Tinder de un CV detallado a una única pero especial línea: «Eres un mago, Harry, y muy bueno»... Lo que llevó a Claudia a deslizar hacia la derecha. Como esto ocurrió durante la crisis de Covid, verse con gente no era fácil. Intercambiaron mensajes durante casi un mes hasta que, tras un cambio en la normativa, por fin pudieron conocerse (porque Claudia y Aurélien son ciudadanos muy responsables que siguieron las normativas al pie de la letra). Ocurrió el día antes del cumpleaños de Claudia, en un bar en lo alto de Mont des Arts en Bruselas. Cuando se conocieron, ella se dio cuenta de que él era un poco más fresa que el nerd que ella había pensado que conoceria y él se dio cuenta de que ella era más de lo que había deseado. Ambos hicieron todo lo posible por ocultar estos sentimientos y aprovecharon el levantamiento de las prohibiciones para viajar y seguir (por un tiempo) su propio camino con sus respectivos amigos. Casi un mes después de esta primera cita consiguieron reencontrarse y, cuando lo hicieron, sentados en el suelo de la Grand Place comiendo comida mexicana, fue como si ya se conocieran desde hace muchos años.
Aurélien consiguió el anillo de Claudia en julio, durante una visita a su familia en Bolivia. La piedra que ella quería era muy simbólica: la bolivianita muestra una mezcla de morado y amarillo, los colores favoritos de Claudia y Aurélien y, como su nombre indica, sólo puede encontrarse en Bolivia. Con la ayuda de la familia de Claudia, consiguió adquirir el anillo y trasladarlo en secreto a Bruselas, donde meditó durante semanas sobre la propuesta perfecta. El 14 de diciembre, al comienzo de una bonita cita, sentado en la escalinata donde se conocieron, le habló de su amor eterno, sacó el anillo y pronunció las palabras «¿Te queda bien?». Ella dijo que sí y se dirigieron felices a su restaurante brasileño favorito. Una hermosa noche que terminó con él jugando a su videojuego favorito y ella durmiéndose lentamente con una sensación de angustia.
Como claramente no era la manera correcta de pedirle la mano a una dama de mundo, y como no se hizo la pregunta adecuada, Claudia pidió formalmente que se rehiciera la propuesta. Aurélien, que siempre se esfuerza por cumplir con los requisitos demandados y al ser un amable ser humano, accedio. El segundo intento se realizo durante un viaje a Malta, mientras contemplaban la puesta de sol en la playa. Aurélien por fin dobló la rodilla y formuló la pregunta correcta: «¿Quieres casarte conmigo?» Y ella dijo que sí de nuevo. Por eso, querida familia y amigos, vamos a festejar!