Nos conocimos entre risas y luces de boliche, yo hablaba en inglés, sin saber que no me entendías. Pero el lenguaje del corazón no necesita traducción, porque desde ese día, supimos que éramos el uno para el otro. Nuestras familias nos quieren mucho, nos apoyan sin condición, y juntos tenemos sueños y metas que llenarán de amor nuestra unión.