Andrés y Cibyll se conocieron en el 2008. Para hacer la historia graciosa, resulta que el novio no se acordaba de este encuentro cuando se volvieron a presentar en el 2019 en un taller al que asistieron juntos, donde el novio era parte del staff y la novia era estudiante. Comenzaron como amigos, descubriendo que tenían muchas cosas en común: disfrutaban viajar, hacer deportes, tenían las mismas metas, valores y sueños. Al cabo de varios meses, decidieron formalizar la relación. Ahora, ya son cinco años caminando juntos creando momentos inolvidables de la mano de su hija Alena de dos años. Esperanzados de seguir creciendo, pero ahora con la bendición de Dios, se unirán en sagrado matrimonio este verano para una vez más darse el sí.