Camila y Iñaki crecieron en Guadalajara, viviendo a solo diez minutos de distancia sin saberlo. Años después, el destino los cruzó en Houston… viviendo ahora a una hora y veinte minutos el uno del otro. Ambos llegaron al consulado mexicano por clases de emprendimiento, cada quien con planes distintos. Camila recuerda verlo entrar y ponerse nerviosa al instante; durante la clase se cruzaban miradas sin querer. Al final, Iñaki se acercó para pedirle su número e invitarla a una fiesta. Y así, en un lugar al que llegaron sin buscarlo, empezó una historia que lo cambió todo. Ahora acompáñenos a vivir este sueño juntos :)