No podría ser de otra manera, pues nuestros destinos se entrelazaron mientras disfrutábamos de lo que más amamos: carnavalear. Aunque los detalles se desvanecen en el tiempo, la leyenda perdura: Lorena, rodeada de sus amigas en una atmósfera tranquila, fue sorprendida por Amael, quien con confianza y valentía se acercó y le dijo: 'Voy y vengo, ¿te gustaría bailar?'. Un gesto atrevido, un encuentro casual, pero ¿adivinen qué? Siete años después, aquí estamos, invitándolos a unirse a nosotros para celebrar nuestro primer baile como esposos.