Lo que muchos no saben es que nuestra historia comenzó mucho antes de lo que podéis imaginar. Teníamos apenas 14 años cuando nos conocimos por primera vez. No íbamos al mismo instituto, ni vivíamos en el mismo barrio, pero, el destino quiso cruzar nuestros caminos. Surgió una conexión, compartimos algunos besos inocentes… y luego la vida nos llevó por rumbos distintos. Quince años después, el destino volvió a hacer de las suyas y nos reencontramos. Esta vez, más maduros, con nuestras experiencias a cuestas y las ideas más claras sobre lo que queríamos para el futuro. Fue el momento perfecto, estábamos preparados para reconectar de verdad, y empezar esta historia que hoy celebramos.